Herramientas de usuario

Herramientas del sitio


Barra lateral

Menú

    • 001. ¡Los Baby Chorus no descansan!plugin-autotooltip__default plugin-autotooltip_big001. ¡Los Baby Chorus no descansan!

      Tras los altercados sucedidos en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, los Baby Chorus han realizado un comunicado ante la prensa reformulando sus intenciones acerca del próximo evento en su agenda. El Blue Velvet, que ha experimentado un crecimiento estratosférico en aforo ocupado y ventas desde su reciente apertura hace unos meses, será el lugar en el que la banda dará su espectáculo la noche del 30 de noviembre.
    • 002. Carrera ilegal en el West Loop Tunnel culmina en desastreplugin-autotooltip__default plugin-autotooltip_big002. Carrera ilegal en el West Loop Tunnel culmina en desastre

      La ciudad amanece con reminiscencias al caos del mes pasado. De acuerdo con el reciente reporte emitido por el Departamento de Policía de Chicago, el West Loop Tunnel ha sido el escenario de lo que se ha calificado como una
    • 001. El Carnicero de Portoplugin-autotooltip__default plugin-autotooltip_big001. El Carnicero de Porto

      Una espeluznante historia nos llega desde Porto, Portugal, donde la última semana tuvo lugar un asesinato sólo visto en el cine de terror. Testigos afirman haber encontrado completamente destrozado el cadáver del encargado de seguridad de la terminal principal del puerto. Relata con detalle la escena uno de sus compañeros:
    • 001. ¡Por fin he vuelto!plugin-autotooltip__default plugin-autotooltip_big001. ¡Por fin he vuelto!

      Una música romántica y tranquila comienza progresivamente a envolver el ambiente en la emisora 72.4 del área Centro-Oeste. El volumen desciende un poco en el momento justo para que la embriagadora y seductora voz de Deb of Night, tan sensual como siempre, dé la bienvenida a la noche a las 19.00, siempre atenta a las llamadas de todos los oyentes.
    • 002. Menuda fiesta, ¿no?plugin-autotooltip__default plugin-autotooltip_big002. Menuda fiesta, ¿no?

      Después de la habitual pausa para anuncios —quizá demasiado habitual, a veces...—, una misteriosa pista de jazz seduce delicadamente a aquél que sintonice la emisora. Sugerente como siempre, Deb of Night introduce su programa con la cálida bienvenida de su aterciopelada voz, después de bostezar perezosamente.
    • 001. Envío de crudo vandalizadoplugin-autotooltip__default plugin-autotooltip_big001. Envío de crudo vandalizado

      Los operativos de la línea de suministros de crudo de la Costa Este notifican que uno de los convoys de la línea Nueva York - Illinois ha sido vandalizado. El vehículo fue hallado con violentos mensajes rasgados a lo ancho de todo el contenedor de carga que llevaba en el tráiler.
    • 002. ¿Cómo se llama? ¡Monorraíl!plugin-autotooltip__default plugin-autotooltip_big002. ¿Cómo se llama? ¡Monorraíl!

      En medio del frenesí del ladrillo que parece haber desencadenado la reparación de las infraestructuras y diversos inmuebles de la ciudad, la constructora Tyler Infrastructures S.L. termina las negociaciones con el Ministerio de Transportes a su favor y declara de forma oficial la operativa para la instalación de múltiples líneas de raíles elevados que conectarán los aeropuertos de
players:public:m0r:chicago:medios:debofnight:001

¡Esta es una revisión vieja del documento!


¡Por fin he vuelto!

Una música romántica y tranquila comienza progresivamente a envolver el ambiente en la emisora 72.4 del área Centro-Oeste. El volumen desciende un poco en el momento justo para que la embriagadora y seductora voz de Deb of Night, tan sensual como siempre, dé la bienvenida a la noche a las 19.00, siempre atenta a las llamadas de todos los oyentes.

Muy buenas noches, mi estimada audiencia… Deb ríe tímidamente. ¡No sabéis cuánto os he echado de menos! Necesitaba unas vacaciones más que merecidas, por supuesto, pero os aseguro que no he podido parar de pensar en todo lo que tendríais que contarme a mi regreso… ¡Si es que soy una adicta al trabajo!, dice finalmente, con un aire chistoso. Realiza una breve pausa antes de continuar.


Pero no perdamos más tiempo, ¡aquí está de regreso Deb of Night! Y creo que ya tenemos alguien al teléfono… ¿Quién es? Deb deja que el interlocutor le responda, a continuación.

Una juvenil e inocente voz masculina, nerviosa y ajetreada, entra en escena. ¡Debbie! Jo, al fin puedo hablar contigo, ¡no podía esperar más! Te fuiste justo después de toda esa locura hace unas semanas… ¡Pensé que te había pasado algo! Deb intercede, riendo socarronamente primero: ¡Ay, pero si eres tú, Lionel! Qué mono… ¡Sabía que me llamarías el primero! No te preocupes, cariño, sólo estaba descansando un poquito. ¿Tú estás bien, mi cielo?, pregunta con notorio interés. Sí, sí… ¡me la pasé encerrado en mi habitación todo el tiempo! Tenía mucho miedo…

¿Cómo te ha ido con tu dieta estas semanas?, sugiere Deb, buscando un tema más sosegado. Bueno, me está costando un poco… no he podido perder peso, así que estoy buscando algunos vídeos con mi SunPad™ para hacer ejercicio, pero, uff… Todo suena muy cansado… Responde, más relajado, aunque con cierta decepción. También está muy bien, pero no te olvides de comer sano, cielo. Vamos, seguro que puedes hacerlo, ¡así te pondrás bien hermoso para las chicas!

Lionel comienza su respuesta riendo tímidamente. Bueno, ¡claro que lo intentaré! Así, cuando nos veamos, ¡se te caerá la baba! Deb contesta también con una risa cómplice: Seguro que sí, ¡qué mono! Bueno, Lionel, te deseo muy buenas noches· Muchas gracias Debbie, ¡buenas noches!

La conexión se corta y Deb vuelve a hablar hacia los oyentes. Este Lionel… (suspira brevemente) Me encanta que seáis todos tan atentos conmigo, y este chico es realmente entrañable… Huy, creo que ya tenemos otra llamada, ¡qué animados estamos hoy! dice alegremente, al introducir al invitado.


Una voz femenina, con aire intrigado, entra en escena suspirando como si cogiese impulso. Hola, eh… soy Clara. La verdad, Deb, es que no pensaba que te fuese a llamar nunca, pero… tengo una confidencia romántica que no sé a quién contar y aquí estoy, llamándote. Deb le responde, con firme confianza. Siempre hay una primera vez, Clara. Soy tu amiga esta noche, cuéntame lo que necesites.

Estuve hace unas noches en el Blue Velvet con un chico al que estaba conociendo, ya sabes, románticamente, y… Tras una insegura pausa de Clara, Deb interviene. Guau, el Blue Velvet, me encanta ese lugar. Clara recupera el impulso y continúa, ahora hablando más rápidamente. Pues resulta que conocí allí a un tío súper encantador, ¿sabes? Como de estos que los ves de lejos y dices… Guau, quiero uno como ese, ¿sabes no? Un pelo rubio platino que parece marfil… Sin dejar responder a Deb, continúa, hablando aún más apresuradamente. Pues tal y como lo estaba mirando, en un momento en el que mi cita no estaba, se acercó y prácticamente me sentí rendida ante él. ¡Estuvimos charlando un rato corto y me sentía súper conectada! Mi cita se enfadó por plantarle, me supo un poco mal, ¡pero creo que he encontrado un ángel!.

En un momento de tregua, Deb comenta: Quizá deberías disculparte con tu cita y decirle claramente que sientes. Ya, bueno, la cuestión es que al rato este chico rubio me dijo que lo acompañase al VIP. Jo, ¡el VIP del Blue Velvet! Allí habían unos amigos suyos, creo. Unos tíos un poco raros, uno parecía que se había tomado alguna droga, vete a saber… Además, creo que eran gays porque me pareció ver que también se enrollaron, aunque yo ya estaba algo borracha, y distraída por mi ángel caído del cielo, claro… Pero bueno, la cosa es que… oh, ¡me mordió el cuello de una forma que me volvió loca! Casi… ¡como un orgasmo! Deb, intrigada, advierte a la chica: Ten cuidado con confundir tus sentimientos, ¿sabes siquiera cómo se llama este chico?

Cole es su nombre, me dijo, ¡y es guapísimo! Quiero volver a verle, pero no sé cómo encontrarle… no tengo su número, ni su contacto, ni nada. Estaba tan embriagada que no caí en la cuenta. No sé qué hacer… Creo que hay un evento en el Blue Velvet una de estas semanas, quizá esté por allí, o quizá conozcas a otro que también valga la pena. Clara responde, entusiasmada: Tienes, razón, Marshall Funerall o algo así, ¡pues iré a ver si lo encuentro! Muchas gracias Deb, ¡eres la mejor! Deb se despide tiernamente: De nada, querida, ya sabes que estoy para esto.

Deb cuelga y comenta, satisfecha: Siempre estoy aquí para lo que necesitéis, ya lo sabéis. Cualquier cosa, podéis esperar cada noche a pedírsela a vuestra querida Debbie. Ríe traviesamente, y prosigue a atender al siguiente cliente.


Vamos a ver a quién tenemos por aquí a continuación… Muy buenas noches, si me lo permites.

Con un vago carraspeo, se introduce la invitada. Hey Deb, soy Janice. Resuena al teléfono un molesto repicar de lo que parece ser un ratón de ordenador siendo clicado en un cajón que lo hace reverberar. Buenas noches, Janice. ¿Cómo te encuentras hoy? El repicar de clics prosigue por un segundo antes de que Janice responda. Uhh, disculpa… Bueno, estoy bastante aburrida, la verdad es que llamaba para saber cómo estabas tú. Ahá, bueno, pues yo estoy muy a gusto, acabo de volver de vacaciones y estoy encantada de poder hablar con todos mis oyentes. El interés y la empatía de Deb contrastan con el desdén de la interlocutora. Súper. Yo aquí despachando en el hotel donde trabajo. A esta hora ya no hay gente, es un coñazo. Y cuando hay gente, también. Me la paso jugando al Cookie Clicker…

Suena aburrido, sí. ¿Has pensado en un cambio? Janice sigue, extrañada. ¿Ah? Dices… ¿que me cambie de curro? Claro, querida, a todos nos va bien un soplo de aire fresco, ¿no crees? La voz de Janice cambia hacia una expresión de intriga. Pues no lo había pensado, pero bueno, quizá lo pruebe. Hay una mujer hospedada que parece que maneja, debe ser empresaria o algo así. Me dio un jarrón que había encontrado por ahí, y… Uh, suena súper raro ahora que lo digo en voz alta, la verdad.

Los golpes de suerte son raros, Janice. Tenlo en cuenta. Intercede Deb, con seguridad. Ya me dirás cómo te ha ido, querida. Ah… sí, ya llamaré, si eso.


Todavía nos da tiempo para alguien más, ¡cómo se pasa el tiempo cuando una se divierte! Comenta risueña, mientras se introduce la siguiente llamada. Buenas noches, cielo.

Hey Debbie. Una voz algo ronca, pero también juvenil, entra en escena notoriamente nerviosa. Ya… ya te llamé una vez, ¿recuerdas? Porque había visto un murciélago enorme, ¡pero enorme! El Chupacabras Volador, ¿te acuerdas? introduce, nervioso. Deb le responde tranquila, mostrando un gran contrapunto entre el temperamento de ambos. Claro que me acuerdo, querido. ¿Has encontrado alguna otra cosa extraña?

¡No, no! Sólo… quería hablar de algo. Estoy un poco alterado desde aquello de la noche del 31. He estado investigando por mi cuenta, ya sabes, Deb, los medios no dicen nada en claro… Y he visto algunas cosas muy raras. Deb interviene rápidamente: ¿No estarás exagerando de nuevo, Mark? ¡Para nada! Vas a flipar cuando te lo cuente. El otro día me di un garbeo por algunos sitios que habían sido destruidos o deteriorados… Ya sabes, para ver qué había pasado por ahí. Era un poco tarde, y decidí pasar por el cementerio, que según dicen fue severamente vandalizado.

Terrorífico, el cementerio… Comenta Deb, denotando interés por la historia. ¿Qué viste allí, Mark? El chico coge aire y responde, ahora hablando con más premura: Al principio pensé que no eran más que asaltatumbas, pero luego vi lo que llevaban encima. ¡Cadáveres! ¡Y los estaban enterrando al tuntún, por todo el camposanto! ¿Qué sentido tendría eso? Deb guarda un momento de silencio, impactada por lo que acaba de oír. Tras unos segundos de pausa, Mark le llama la atención. ¿Estás ahí, Deb? Sí, perdon… Guau, es impactante, sí. Pero, ¿no crees que deberías llamar a la policía, y no a mí?

Y a mí me gustaría que la policía me hiciese caso, pero ya desestiman cualquier cosa que les digo. Desde lo del murciélago… Por eso te llamo a ti. Creo que, de este modo, mi voz puede llegar a más personas que quizá hayan visto lo mismo que yo. Realiza una parada para coger aire, y después, continúa. Creo que aquí hay gato encerrado, y con la de cosas raras que he visto, diría que todo apunta ahí… ¡Pero todo el mundo me trata de loco cuando lo digo! Deb trata de tranquilizarlo, con un tono maternal. No es cierto, cariño… Yo te creo, y quiero escucharte. Pero también quiero que estés bien, y que no te pase nada malo. Lo que pasa es que, como comprenderás, lo que dices suena muy inverosímil.

Mark suspira, algo más tranquilo ahora, y responde: Tienes razón… Pero no puedo ignorar lo que sé que he visto. No me intrigaría tanto si no fuese porque cada vez que veo algún rollo raro que parece sobrenatural, el mundo a mi alrededor parece ningunearme para silenciar mis cuestiones. ¡No sé qué hacer, Deb!

Debes haber sufrido mucho, querido. Y por eso, ahora estás sobreinterpretando las cosas… Tómate un descanso y disfruta de un rato para ti, verás como todo parece en su sitio después. Ambos se quedan un momento callados. Finalmente, Mark rompe el silencio para despedirse: Voy a intentarlo, Deb. Pero creo que mis pensamientos acabarán por atormentarme aún más… Ya sabes que estoy aquí para cuando necesites hablar de lo que sea, mi amor.


Me temo que nos tenemos que despedir por hoy, ¡pero me he quedado con muchísimas ganas de más! Finaliza Deb, con la picardía que la caracteriza al dirigirse a la audiencia. Apuntad en vuestras agendas que tenéis una cita con vuestra Deb of Night..

Con el sonido de un beso a través del micrófono de la emisora, la música de fondo vuelve a tomar protagonismo, y progresivamente desciende su volumen hasta completar el cierre del programa.

Deb of Night, 2016-11-26

players/public/m0r/chicago/medios/debofnight/001.1629227405.txt.gz · Última modificación: por Master