El Cainita puede formar un caparazón opaco de sangre y otros fluidos segregados por su cuerpo. Este capullo se endurece pasados unos momentos, convirtiéndose en una cáscara dura y blanca con la forma aproximada de un ataúd redondeado. El caparazón proporciona una considerable protección al vampiro, llegando a escudarlo de la luz del sol y, hasta cierto punto, del fuego.
| Gasto de Sangre | 3 puntos. |
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Un vampiro sólo puede protegerse a sí mismo, y el proceso tarda unos 10 minutos en completarse.
Además, crear la cáscara cuesta tres puntos de sangre.
El escudo ofrece protección completa contra la luz del
sol, y tantos dados de absorción como dos veces la Resistencia sin modificar del vampiro contra todo tipo de daño, incluso agravado. La duración es la que desee el
Cainita, que puede disolver el caparazón en una pasta
blanda y sanguinolenta a voluntad. Un vampiro encerrado en esta cáscara puede emplear sus Disciplinas
mentales, aunque sigue necesitando el contacto visualplugin-autotooltip__default plugin-autotooltip_bigContacto Visual
Existen muchos mitos e historias sobre la habilidad mística de los vampiros para hechizar a las personas mirándolas directamente a los ojos. La persistencia de esas historias a lo largo de los siglos no es sorprendente, ya que varias Disciplinas de los vampiros (y especialmente
y otras condiciones para algunas de ellas.